«El diario íntimo puede servirnos de coartada para, en el caso de los escritores, no escribir lo que deberíamos escribir…, de modo que el diario termina por suplantar la obra potencial que conteníamos.»
«La obra clave de un escritor no puede ser su cuaderno íntimo… me doy cuenta del carácter estéril, irritante de este tipo de obras, refugio de escritores fascinados por su propia persona y que no pudieron nunca emanciparse de la autocontemplación para acceder a la esfera verdaderamente creativa y superior de la impersonalidad».
J.R.Ribeyro (La tentación del fracaso).